Se asevera el ciego mundo y se respalda con una vaga cita del momento, así de peculiar. He visto como montes incendiados de luz apagan llamas de la nada y buscan ese todo anhelado en la oscura libertad.
ya! ¿VAMONOS?, para darle un mínimo sentido al cristiano vacío, tan valido como legítimo, tan legítimo como ávido.
Al tiempo se olvidan dones, que otros inciden hundir, que van quedando en el olvido, olvidando que se olvidan. Pasan anchos, altos y bajos, corriendo el aire salta hacia la vida, libre libertad.
Acordé la paz, encontrada y reconciliada... hoy escribo en lo que olvido, olvidé, más bien.
Hace un tiempo, hurgando en una cajita, encontré el cofre que me habían pedido prestado, y que un travieso duendecillo, en esas agitadas noches mias, preocupada de lo humano, devolvió sin mi consentimiento.
¿abrirlo, ponerle llave?
lo complicado es trabajar de arriba hacia abajo, aún más ahora que el cofre ha sido encontrado.
El cofre de las palabras, tan oxidado y mal cuidado; olvidado y sucio.
Re-tomo la entereza de aquellos días en que las palabras condenaron el alma pura, y la transformaron en ultrajada conciencia esta misma loca vida, que hoy nos (me) condena, sin vergüenza.
Todos creímos alguna vez, el desarrollo evolutivo lo dice!.
Apesar de quien suelo ser, soy en andas una miope luz, que busca enderezar el bravío tormento interno por el que, de vez en cuando, sobre-vivo. De indiferencia que NO debe ser forzada, pero se fuerza a forzarse...
Por el que París SI está a la vuelta de la esquina, pero como buen mojón en sifón, la amplitud y pluralidad de vías, tomamos la no tan correcta, pero no por eso incorrecta.
Porque la conciencia moral puede más.
Porque pienso y me es comodo.
ahora

No hay comentarios:
Publicar un comentario