hay de estas energías que cargan el cuerpo de un frío tieso, que hielan el alma, congelan el espíritu.
la incertidumbre en lo profundo, y esta vida que se prende y se apaga, como las luces intermitentes de un Santiago visto desde la altura.
una ameba de sentir, cruel y loco, sin querer... vuela hasta la luna y cae de porrazo.
Porque me gustaría que fueran 6 meses más y este momento, otra anécdota de los locos tiempos del arte... la ansias juegan en contra, me descontrolo y de un leve soplido del alma, en esta tierra queda la corneta voladora, con rabia, angustia, pena y felicidad, de no morir, de seguir aquí.
lunes, 12 de julio de 2010
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